
El Patrimonio Industrial de Domènec Balet: 3 Motores que Transformaron España
Roger Tarrats Balet
A finales del siglo XIX, el paisaje urbano barcelonés no solo se transformó con la construcción de palacios burgueses en el Eixample, sino que se consolidó como un motor económico de primer nivel. Detrás de esta revolución de la arquitectura industrial en Barcelona se encuentra la figura del Maestro de Obras Domènec Balet i Nadal.
Al analizar los proyectos industriales que tenemos documentados de su autoría, descubrimos que Balet no solo levantaba edificios, sino que construía las infraestructuras que cambiarían el país para siempre. El impacto de estas tres fábricas históricas para Cataluña y para toda España fue colosal: juntas, encarnan la llegada de la luz eléctrica a las calles (siendo una de las primeras instalaciones del mundo), la mayor revolución de las artes gráficas a nivel nacional impulsada por el vapor, y la constante evolución de la metalurgia catalana.
A continuación, repasamos cronológicamente estas tres joyas del patrimonio industrial de Domènec Balet que marcaron un antes y un después en nuestra historia.
1. Las Tres Chimeneas del Paralelo (La Canadenca) – Sociedad Española de Electricidad (1883)
El primer gran hito industrial de Balet cambió literalmente la forma en la que la ciudad veía el mundo. En 1883, comenzó a construirse en el corazón del Poble Sec la central térmica de la Sociedad Española de Electricidad, en un momento en el que la capital catalana todavía funcionaba a gas.
El impacto de esta obra arquitectónica fue gigantesco, ya que se trataba de una instalación de vanguardia que trajo la electricidad a Barcelona y se coronó como la primera central eléctricas de España y una de las primeras del mundo.
Trabajando junto al ingeniero Narcís Xifra, Domènec Balet levantó este complejo del que hoy conservamos sus tres icónicas chimeneas de ladrillo rojo (la primera de ellas erigida en 1896). Pero su relevancia no fue solo tecnológica, sino también de profundo impacto social: en 1919, bajo la propiedad de la empresa matriz conocida popularmente como "La Canadenca", esta central fue el escenario de una huelga histórica que paralizó la ciudad. Gracias a ella, España se convirtió en uno de los primeros países del mundo en establecer por ley la jornada laboral de 8 horas.
Hoy en día, este patrimonio industrial sigue vivo, perfectamente integrado en los jardines públicos de la Avinguda del Paral·lel y en las actuales oficinas de Red Eléctrica de España.
👉 Descubre más sobre la historia, planos e imágenes de Las Tres Chimeneas del Paralelo aquí.


Apoya este Proyecto
Si compras a través de estos enlaces, contribuyes a nuestros costes técnicos pagando exactamente lo mismo.
2. Fábrica y Talleres de Artes Gráficas Henrich i CiA (1886)
Solo tres años después, en 1886, Balet proyectó una colosal estructura de 6.000 metros cuadrados en el entonces nuevo ensanche barcelonés, abarcando la manzana delimitada por las calles Pau Claris, Còrsega, Roger de Llúria y la Avenida Diagonal. El ingeniero y futuro alcalde de la ciudad, Manuel Henrich, le encargó la construcción de la que no sería una imprenta cualquiera, sino la empresa tipográfica más importante y activa de toda España.
El impacto de la fábrica Henrich i CiA supuso una revolución absoluta para el sector de la edición nacional. Sus cifras y avances técnicos hablan por sí solos:
Daba trabajo a cerca de 800 operarios.
Introdujo la fuerza del vapor a gran escala, albergando 200 máquinas.
Fue pionera en el país al introducir técnicas novedosas como el fotograbado y la heliografía.
En sus históricos talleres se imprimió el conocido diario La Publicidad.
En su época de esplendor, su inmensa chimenea era un faro visible desde la Diagonal. Además, su entrada principal por la calle Còrsega rendía un homenaje monumental a la innovación, flanqueada por bustos de Johannes Gutenberg (inventor de la imprenta) y Aloys Senefelder (creador de la litografía). Tristemente, víctima de la transformación urbana del Eixample, el edificio original de Balet fue derribado tras haber albergado empresas posteriores como Unicolor S.A. y la farmacéutica Bayer.
👉 Explora todos los detalles arquitectónicos de la Fábrica Henrich i CiA en este enlace.
3. La Unión Metalúrgica (1898): El legado resistente del Poblenou
A las puertas del nuevo siglo, en 1898, Balet proyectó en el corazón del Poblenou (Carrer dels Almogàvers) la gran fábrica que consolidaría a La Unión Metalúrgica.
La relevancia de este edificio radica en que representa a la perfección la historia de la evolución y resistencia de la industria catalana. El complejo industrial nació para dar cabida al ingenio de Dionisio Bobín Sirot, quien en 1891 había patentado un sistema verdaderamente revolucionario para roscar e imprimir metales sin merma. La fábrica construida por Balet permitió la expansión del negocio, que en 1903 se transformó en una gran sociedad anónima dedicada a la compra, venta y fundición de hierro y otros metales.
El impacto y la solera de esta empresa la llevaron a sobrevivir a numerosos cambios históricos: desde su colectivización durante la Guerra Civil (pasando a llamarse "Colectividad Obrera" para suministrar a la industria bélica), hasta el implacable avance del urbanismo barcelonés. A principios del siglo XX, las naves originales de Balet entraron en conflicto con el trazado del Pla Cerdà, por lo que el arquitecto Josep Maria Plantada realizó una profunda remodelación entre 1908 y 1914 para adaptar las fachadas.
El tesoro arquitectónico que sobrevivió hasta nuestros días
Como dato de gran valor patrimonial, la mayor parte de este inmenso recinto fabril fue derribada en el año 2004 para dar paso a la modernización tecnológica del distrito 22@. Sin embargo, el pabellón de entrada firmado en la reforma de 1914 por Josep Plantada Artigases el único vestigio que se salvó de la piqueta.
Hoy en día, paseando por la calle Almogàvers 119-123, los ciudadanos aún pueden admirar esta joya superviviente que destaca por su exquisito trabajo en ladrillo visto, sus medallones de piedra artificial y, sobre todo, el gran mosaico cerámico ondulado que corona la fachada exhibiendo con orgullo el nombre de "La Unión Metalúrgica".
Mientras que la empresa sigue operando hoy en otra sede, este solitario pero imponente pabellón mantiene viva la memoria de aquellos primeros talleres proyectados por Domènec Balet Nadal.
👉 Conoce más sobre la fascinante evolución de La Unión Metalúrgica visitando el proyecto aquí.












