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La colaboración desconocida entre Domènec Balet y Enric Clarasó: un tándem clave del patrimonio barcelonés

El artículo explora la relación profesional entre el maestro de obras Domènec Balet y el escultor modernista Enric Clarasó, una colaboración que permaneció oculta durante décadas. A partir de recientes hallazgos documentales, se revelan proyectos compartidos —como la escultura del Museo de Cera de Barcelona y el panteón Ernest Niquet— que demuestran cómo la arquitectura y la escultura modernistas avanzaron de la mano, dejando un legado artístico excepcional en la Barcelona de finales del siglo XIX y principios del XX.

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Roger Tarrats Balet

3/7/20265 min leer

Foto de grupo generada con IA de Doménec Balet con su hijo Josep Balet y Enric Clarasó
Foto de grupo generada con IA de Doménec Balet con su hijo Josep Balet y Enric Clarasó

La colaboración desconocida entre Domènec Balet, José Balet y Enric Clarasó: un tándem clave del patrimonio barcelonés

La historia de la arquitectura y la escultura modernista catalana aún guarda episodios sorprendentes. Uno de los más recientes es la relación profesional entre Domènec Balet Nadal, maestro de obras barcelonés, su hijo arquitecto José Balet Duran y Enric Clarasó Daudí, uno de los escultores más influyentes del modernismo. Una colaboración que dejó huella en la ciudad, aunque permaneció en gran parte oculta hasta hace muy poco.

Un maestro de obras visionario y un escultor modernista consagrado

Domènec Balet (1844–1915), formado en la Real Academia Catalana de Bellas Artes de Sant Jordi, desarrolló una intensa carrera en plena transformación de Barcelona. Su trabajo culminó con la medalla de oro en la Exposición Internacional de Chicago de 1893, uno de los mayores reconocimientos de su trayectoria profesional con el diseño entre otros del techo y telón del Gran Teatro del Liceu.

Por su parte, Enric Clarasó (1857–1941) destacó como figura clave del modernismo escultórico. Integrado en los círculos artísticos de Santiago Rusiñol y Ramon Casas, su obra evolucionó desde el realismo anecdótico hacia un simbolismo sensible, influido por su estancia en París. Su prestigio internacional quedó reafirmado con la medalla de oro en la Exposición Universal de París de 1900, gracias a su célebre escultura Memento Homo que hoy se exhibe en el Cementerio de Montjuïc en el Panteón Vial i Solsona precisamente por encargo del hijo del maestro de obras, el jovencísimo arquitecto José Balet Duran.

Balet & Clarasó: una colaboración revelada

Aunque ambos compartían época y sensibilidad artística, no fue hasta recientemente que se consolidó la evidencia de su cooperación directa. En la documentación oficial dedicada a Domènec Balet aparece un epígrafe específico titulado “Balet & Clarasó: Arte en mayúsculas”, lo que confirma una relación profesional sostenida entre ambos creadores. [domenecbalet.com]

La revelación más llamativa llegó en septiembre de 2022, cuando se descubrió que la escultura que corona el edificio del Museo de Cera de Barcelona era obra de Enric Clarasó, mientras que el dibujo original del proyecto pertenecía a Domènec Balet. Sorprendentemente, la pieza escultórica no figuraba en los catálogos conocidos de Clarasó, lo que la convertía en una obra completamente desconocida hasta ese momento.

Este hallazgo ilustra la interacción natural entre arquitectura y escultura en el modernismo catalán: una colaboración estrecha entre disciplinas que hoy empezamos a recuperar y comprender en toda su profundidad.

Una relación visible también en otros proyectos

La cooperación entre Balet y Clarasó se constata asimismo en otras obras, demostrando que su alianza trascendía a los límites de Barcelona. Un ejemplo excepcional es el palacete urbano de Can Trinxeria (1897), ubicado en Cassà de la Selva. En esta majestuosa residencia, el diseño arquitectónico del arquitecto José Balet se vio coronado por la rica ornamentación escultórica de su fachada principal, un trabajo documentado a cargo del propio Enric Clarasó.

Junto a esta obra civil, destaca especialmente en el ámbito funerario el panteón Ernest Niquet, situado en el cementerio de Montjuïc, un proyecto arquitectónico desarrollado conjuntamente por el Maestro de Obras y su hijo arquitecto, o el panteón de la Familia Rusiñol que en este caso fue diseñado solo por el padre; ambas obras coronadas por una escultura de Enric Clarasó. Esta suma de proyectos subraya nuevamente la manera en que ambos artistas unieron esfuerzos para generar piezas de gran valor patrimonial.

Una historia que sale del olvido

La recuperación de esta colaboración ha sido posible gracias al renovado interés por la figura de Domènec Balet, un maestro de obras que, pese a su prolífica producción, quedó relegado al olvido durante generaciones. Investigaciones recientes han permitido rescatar su legado y ponerlo en diálogo con figuras como Clarasó, enriqueciendo así nuestra comprensión del modernismo barcelonés y su entramado creativo. [totbarcelona.cat]

Este redescubrimiento no solo resignifica el papel de Balet y Clarasó, sino que también aporta una mirada más completa sobre la efervescencia artística de la época, en la que la arquitectura y la escultura se potenciaron mutuamente para construir la identidad estética de una Barcelona que hoy admiramos.

Can Trinxeria - Cassà de la Seva

Panteón Familia Rusiñol

Panteón Ernest Niquet

Diseño planos originales Museo de Cera

Escultura Enric Calrasó

Escultura Memento Homo

Techo del Liceo de Barcelona diseñado por Domènec Balet

Hipótesis de investigación: Nuevas atribuciones en fase de estudio

A medida que avanza la investigación, surgen fascinantes indicios que apuntan a una colaboración aún más extensa entre el tándem Balet-Clarasó. Aunque su cooperación está firmemente documentada en proyectos residenciales y funerarios clave, existen otras piezas cuya autoría escultórica podría recaer, con alta probabilidad, en la mano de Enric Clarasó i Daudí:

  1. La chimenea de la Casa Josep Portabella. Este proyecto residencial se inscribe en un periodo de gran actividad de los Balet. El diseño arquitectónico corresponde al padre, y el de esta chimenea, fue realizado y presentado a concurso por el hijo José Balet Duran en 1896. Dada la tradición de la familia Balet de encargar la ornamentación escultórica a Enric Clarasó —como sucedió en el Panteón Vial i Solsona por encargo del propio José—, es altamente plausible que los motivos escultóricos de esta chimenea fueran ejecutados por el escultor modernista. La interacción natural entre la arquitectura de los Balet y la escultura de Clarasó hace de esta pieza una línea de investigación prioritaria.

  2. La pila bautismal de la iglesia de Vallromanes. Este es un hallazgo de enorme valor histórico y personal. Según consta de forma explícita en el registro histórico de la propia parroquia, esta pila bautismal fue una donación directa del propio Domènec Balet Nadal en 1894. Una inscripción en dicho registro atestigua este acto de mecenazgo. Teniendo en cuenta la estrecha vinculación profesional de Domènec con Clarasó en esa época, la principal hipótesis de trabajo es que el maestro de obras confió la ejecución escultórica de su donación personal a su colaborador de mayor confianza. El análisis formal de la pieza podría consolidar esta atribución, sumando un nuevo ejemplo a su legado conjunto.

Chimenea Casa Josep Portabella

Pila bautismal Iglesia Vallromanes

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